Life & Storytelling

Aunque en los anuncios se intuía esa posibilidad, Pedro nunca se imaginó que podría llegar a ligar a través de Wallapop.

Descubrió su perfil por casualidad, cuando quiso saber más sobre la persona que vendía esa camisa de Fred Perry que aparecía destacada en la colección «De shopping por London», que esos días seleccionaba Wallapop.

De entrada, le conquistó el estilo de Andrómeda. «Si éstas son las cosas de las que quiere deshacerse, no me puedo imaginar cómo será su armario», pensaba Pedro mientras subía y bajaba el pulgar sobre la pantalla de su móvil, repasando los artículos a la venta.

El primer intercambio cara a cara le trajo a Pedro dos buenas noticias. La primera: bajo el pseudónimo de Andrómeda no se escondía una chica decidida a vender todas las pertenencias de su ex novio, sino un chico bastante majo llamado Andrés. La segunda: como compartían gusto y medidas, tenía la excusa perfecta para seguir viéndole.

La compra de una camisa, dos jerseys y el desembolso de 50 euros, le permitieron descubrir a Pedro que aquel nick tan ridículo de Andrés era un homenaje al más gayer de todos los Caballeros del Zodíaco.

Tras un par de compras más, que alargaron con café, Pedro cayó en la cuenta de que había olvidado coger el reloj de Michael Kors que en teoría le iba a comprar a Andrés.

Un año después, comparten armario, aunque hace mucho que salieron de él.

«No tenías que haberte puesto Andrómeda, sino Diógenes», dice Pedro medio en broma, medio en serio. «¡Te quedaste conmigo para no deshacerte de todas tus cosas!». 

Ahora se plantean revender en Wallapop todas esas prendas ya inútiles que pueblan su armario en común. Pero lo harán en pareja, porque nunca se sabe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *